martes 20 de diciembre de 2011

Nuevo Testamento Z: Jesucristo ya es mayor

No es la primera vez que sale a colación el tema (la anterior, en este mismo blog) y seguramente no será la última: Fran (@FCimas) y yo lo hemos vuelto a demostrar. Jesucristo es, en realidad, Son Gokū. Es un hecho. Jesús es Son Gokū y la Biblia está basada en los cómics de Akira Toriyama (que son mucho más antiguos de lo que nos creemos).


Está claro: Su historia empieza siendo él un niño. No es fácil localizar exactamente dónde nació pero, ya desde pequeño, dejaba maravillados a los ancianos con sus habilidades y, en menor medida, con sus discursos y enseñanzas (aunque, esto último, no se nota tanto en el caso del guerrero namekiano). 


Después y, sin motivo aparente, la saga continúa siendo nuestro protagonista un hercúleo adulto recién acabada la pubertad. El personaje, en cuestión, es más alto, más fuerte y más impresionante, si cabe, de lo que era de niño. Aprende técnicas nuevas, viaja más, lo conoce más gente y consigue, a pesar de las traiciones y los obstáculos, vencer al mal en repetidas ocasiones. 


En un momento dado de la historia, nuestro protagonista muere en circunstancias extremas y, atentos a esto, resucita de entre los muertos.


No sé vosotros pero yo lo tengo claro. A quien de verdad adoramos es, sin duda alguna, a Son Gokū quien, dicho sea de paso, ha resucitado más veces que Jesucristo y ha hecho más "milagros".


Sacad vuestra propias conclusiones.







martes 29 de noviembre de 2011

Esperpéntica Creación (o "Cómo va arraigando el Esperanto en Castilla - La Mancha)

Desde que fuera creado en 1887 por Ludwik Lejzer Zamenhof, oculista polaco, como lengua vehicular neutra entre comunidades con lenguas maternas diferentes, el Esperanto ha ido creciendo y, en cierta medida, evolucionando.

Cerca ya del 125 aniversario de la publicación de la primera gramática (un manual muy modificado respecto del primer esbozo, quemado en una estufa por el severo padre de Ludwik Lejzer mientras él estudiaba medicina en Varsovia) quisiera analizar, desde Aldea Global, los acontecimientos que han venido dándose con respecto al Esperanto en esta bella región del centro - sur peninsular que alguien dio en llamar Castilla - La Mancha:

Para empezar, creo que es imprescindible que mencione a quien ha sido, si no el alma, al menos sí una inapreciable locomotora del movimiento Esperantista en la tierra de Don Quijote: Raúl. En 2006 tuve la ocasión de conocer a este incansable activista de todas esas "causas perdidas" que no lo son tanto gracias a gente como él.

Junto a él, tomé contacto con la recién re-fundada (desde el 5 de noviembre de este año, 2011) Asociación Castellanomanchega de Esperanto (que mantiene sus "antiguas" siglas AME). Hasta no hace mucho, hasta su re-fundación, AME era una asociación solo sobre el papel que pretendía difundir la Lengua Internacional. Hoy es un grupo de gente con muchas ganas de trabajar repartido por 3 de las 5 provincias de nuestra región: En Toledo, Pablo imparte clases de Esperanto a un grupo de curiosos por la materia. En Ciudad Real, el mismo Raúl posee una importante biblioteca propia con títulos como el método Adúriz para aprender Esperanto o el famoso "La Eta Princo" (no os asustéis, nada que ver con el terrorismo), la versión en la Lengua Internacional del celebérrimo "El Principito". Albacete alberga también a gente como Nando, Antonio(s) o yo mismo. Pocas veces nos hemos encontrado en la ciudad de las navajas pero siempre ha sido para hablar del y, a veces, en Esperanto. 

Gracias a internet, a los foros de páginas como Lernu.net (página llena de cursos de Esperanto, con enlaces a los perfiles sociales de miles de usuarios) o el foro de AME, alguna que otra decena de  castellano-manchegos interesados en la Lengua Internacional se ponen en contacto entre ellas o se informan de lo que ocurre en España y en todo el mundo.

Pero lo más interesante de todo no es el idioma, ni su gramática, ni la sencillez de sus únicas 16 reglas, ni lo fácil que es aprenderlo: lo más interesante del Esperanto es que, para conocer a otros esperantistas, hay que reunirse con otros esperantistas (claro está que el azar, a veces, también juega su papel y puedes conocer a otros esperantistas yendo en autobús o paseando por una calle muy transitada, ha pasado). 

Y, para ir abriendo boca, en Castilla - La Mancha, en los últimos 5 años, se han organizado varios encuentros a los que no solo se va por el Esperanto si no, también, para pasarlo bien con la gente: Ha habido acampadas en las Lagunas de Ruidera, fines de semana en casas rurales donde los protagonistas eran la barbacoa, las gachas y la comida tradicional; asistencia a congresos por toda España (Galicia, Andalucía, Aragón, Castilla y León, Cataluña, Madrid...) y más eventos que se están organizando como el Congreso Nacional de Esperanto, que tendrá lugar entre el 27 de abril y el 1 de mayo de 2012 en Almagro (Ciudad Real).

Si buscas más información sobre el Esperanto: 
http://www.esperanto.net (multiidioma)
http://www.esperanto.es (castellano y esperanto)
http://www.esperanto.cat (catalán y esperanto)

Si quieres aprender Esperanto:
http://www.cursodeesperanto.com.br (multiidioma)
http://www.lernu.net (multiidioma)


martes 27 de septiembre de 2011

Claves para las Elecciones Generales del 20N2011

Aquí os dejo una lista de tweets que he ido publicando en mi cuenta (http://www.twitter.com/ChuSGC) con motivo de la inminente llegada de las elecciones generales.

Normalmente, no hago grandes llamamientos pero, esta vez, la crisis económica, democrática y de valores  está haciendo necesario que los Españoles y Españolas nos pongamos las pilas. No podemos funcionar a base de atentados islamistas y petroleros hundidos. Tenemos que despertar y tomar conciencia de nuestro entorno y de nuestra clase política porque, aunque os aburra y prefiráis ver «Mujeres, Hombres y Viceversa», «Las Joyas de la Corona», «Sálvame Deluxe» o «Acorralados», es el mecanismo por el cual podéis tomar (algo de) control sobre vuestras vidas (no mucho, tampoco) o dejar que os manipulen dando vuestro pueril consentimiento.

Ahí van:

El voto en blanco, el voto nulo y la abstención dificultan el acceso a escaños a partidos "pequeños" y facilitan bipartidismo.


Pero ¿qué alternativas quedan si no se quiere votar a (ext. dcha) o  (centro dcha)? Desde luego no facilitarles las cosas.


Dado que no hay circunscripción única, quizá quieras apoyar a partidos que se presentan en tu provincia o C.A. para qe tengan representación.


Votar a un partido minoritario no es tirar tu voto, siempre que este tenga representación en el Congreso de los Diputados.


Recuerda que las elecciones sirven para elegir la composición de las cámaras, no quién va a gobernar. 


El próximo presidente (o presidenta) lo elegirá una mayoría (absoluta o relativa) de diputados y diputadas. Por eso hay que fijarse.


Votar a partidos de izquierdas le restará escaños al  y evitará que el  gobierne con holgura para pasar de nosotros. 


El  solo ha demostrado ser de izquierdas solo cuando le conviene en el Congreso de los Diputados (ej.:  / con 21 escaños).


Saquen sus propias conclusiones ... iniciativas, poneos las pilas.

miércoles 5 de enero de 2011

Aturdimiento

Reto Literario (ver abajo)

Te levantas del suelo. Estás algo aturdida y desorientada. Rápidamente te das cuenta de que estás en un cuarto de baño: primero, notas la humedad condensada en los azulejos de la pared que está tocando tu espalda y en las baldosas del suelo que sostenía tu cabeza. Poco después percibes un ruido sordo, continuo. Podría ser perfectamente un ruido lejano pero pronto descubres que la fuente, y nunca mejor dicho, de ese sonido es un grifo abierto.

Todo te da vueltas y te escuecen los ojos. Tu vista se nubla a ratos y sientes un hormigueo en la punta de los dedos. No puedes apartar la vista de una finísima grieta que hay en el techo. En tu mente, esa grieta se alarga por ambos extremos hasta el infinito, hasta dividir el mundo en dos.

Lo último que recuerdas es que fuiste a visitar a tu amigo Miguel porque es doctor en filología hispánica y querías consultarle unas dudas referentes a tu tesina. ¡Ya está! Estás sobre la pista... Esto debe ser su baño. «Sí - te dices a ti misma- este baño es muy masculino: cuhillas de afeitar, loción para después del afeitado, desodorante SportElit Marathon Edition... ¡Mierda!» Tu primera idea de lo que ha podido pasar es que Miguel te haya echado el polvo que lleva queriendo echarte desde que te matriculaste en su asignatura y que no pudo conseguir en tu fiesta de graduación. Te habrá puesto alguna droga en el vino y te habrá hecho lo que haya querido. Seguro que el muy mamón ha aprovehado la ocasión para encularte, ya ha comentado más de una vez que su novia no le dejaba...

Imposible. No has tomado vino. No has tomado nada y mucho menos nada en lo que se pueda echar alguna droga... que tú recuerdes. Tus bragas y tus pantalones parecen estar en su sitio y no notas ninguna sensación extraña en tu ano. Pobrecito,... ¡con lo bueno que es Miguel y lo bien que se ha portado contigo y vas lo acusas de algo tan cochino!

No crees haber estado inconsciente durante mucho tiempo. A través de la ventana (convenientemente abierta para airear olores) ves que el sol sigue donde estaba, evidentemente, no solo por como está la luz sinó porque la que se mueve es la Tierra. En cualquier caso sigue pareciendo mediodía. Te asomas por la ventana y ves, en el luminoso de una farmacia, que, efectivamente, no han pasado ni 10 minutos desde que entraste en el lavabo. Eso descarta muchas hipótesis paranoides.

Te alegras mucho al saber que no hay drogas por en medio. En tu familia ha habido algún que otro asunto turbio. Tu primo Paco murió de sobredosis. Se dejó los ahorros que sus padres tenían a plazo fijo para que pudiera ir a la universidad. Muchos creen que la única universidad a la que aspiraba a entrar era la de la Calle y así lo hizo. Tu hermana era otra que tal bailaba. Tenía la misma edad que Paco y se juntaba con sus amigos. Por suerte, se salvó de un cuelgue muy chungo que le dio una noche. Ella dice que vio la luz y literalmente la vio porque la atropelló una ambulancia que iba a atender a una emergencia. mientras ella cruzaba a lo loco por en medio de la avenida. Desde aquel día lo dejó todo (hasta a su novio bajista) y se metió en un convento. Ahora, el único polvo blanco que maneja es la harina para hacer buñuelos.

Espera... acabas de recordar algo que puede ir muy bien en este momento... ¡joder! el mazapán y el chocolate... ¡maldita inconsciente...!

Oyes llamar a la puerta

-¿estás bien, Carla? llevas casi un cuarto de hora ahí dentro...

-Un momento - te levantas y revuelves en el bolso hasta encontrar un estuchito. Lo abres y gritas - ¡ya mismo salgo, en cuanto me pinche la insulina!

Este texto es fruto de un reto literario entre Ludkubo ("Reflujo"), Calden ("Santa Ambición") y Futur Descobridor del Birrococcus (relato en construcción).

En los relatos debe aparecer:
-el agua
-que la protagonista mire por la ventana
-que la hermana de la protagonista sea religiosa
-que la protagonista visite a un doctor

martes 21 de diciembre de 2010

Retos. Relatos.

Se avecina un nuevo reto... pronto.

Podéis ver los tres relatos del reto anterior en



Españoles ¿sois idiotas?

Este durísimo artículo (con el que no puedo evitar estar, al menos en parte, de acuerdo) apareció en el diario digital Noticias de Navarra el 9 de este mes.


«

HAY un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?

Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?

Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?

Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas?

En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿sois idiotas?

Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿sois idiotas?

Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿sois idiotas?

Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos.

Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.

Jesús Sanz Astigarraga

»

jueves 9 de diciembre de 2010

Colores corporativos

Interesante documento.
Interessant document.
Interesa dokumento.

¿Os habíais fijado en que el logo del metro de Barcelona
Us heu fixat mai en que el logo del metro de Barcelona
Ĉu vi iam rimarkis, ke la logoo de la metroo de Barcelono
tiene los mismos colores corporativos que la Bandera de la Comunidad de Madrid...
té els mateixos colors corporatius que la Bandera de la Comunitat de Madrid...
havas la samajn entreprenajn kolorojn ol la Flago de la Gubernio de Madrido...





... y en que el logo del metro de Madrid
... i en que el logo del metro de Madrid
... kaj, ke la logoo de la metroo de Madrido


tiene los mismos colores corporativos que la Bandera del Club de Fútbol Barcelona?
té els mateixos colors corporatius que la Bandera del Club de Fútbol Barcelona?
havas la samajn entreprenajn kolorojn ol la PiedpilkKlubo Barcelono?





Pensad en ello.
Penseu-hi.
Pensu pri tio.

Hijos de la Gran ... Madre que los Matriculó

Se armó el Belén antes de tiempo. Estalló de nuevo esa catarsis colectiva que une personas.

Aquí a lo mejor nos suena a lejano pero lo cierto es que en Gran Bretaña está volviendo el espíritu del 68, del "No a la Guerra", de las huelgas de Francia...

El Gobierno Británico ha decidido, entre otras muchas medidas igual de impopulares, incrementar sensiblemente las tasas de matriculación en las universidades que deberán afrontar los estudiantes a partir del próximo curso. Al rededor de £ 9000 (libras esterlinas, unos 10 743,1694 € en este mismo momento) deberán apoquinar los pobres infelices que se atrevan a entrar en un curso superior. Por supuesto que seguirán habiendo préstamos públicos para hacer frente a los gastos (ojo: "préstamos", que no becas, hay que devolverlos) pero el desembolso sigue siendo enorme.

En respuesta a ello, una multitud compuesta por estudiantes enfurecidos (y algún transeúnte despistado) ha iniciado una manifestación frente al parlamento mientras se celebraba el pleno en el que tenía que ser aprobada la polémica ley (Remember, remember, the 5th of november ) y, al margen de los actos violentos que se hayan podido cometer (y que, sin duda, la prensa magnificará), es algo loable. Me explico: en un mundo supuestamente democrático en el que debería primar la relación de servidumbre de los gobiernos hacia el pueblo, es de lo más sano que la gente se rebele ante tamaños gestos de caciquismo y ninguneo. Eso significa que saben lo que está pasando, que no los están engañando.

Pueden aprobar leyes así. Pueden empezar guerras injustas. Pueden condenar a morir de hambre a medio mundo... pero siempre sabrán que no es con su consentimiento.

Ante casos así, uno se pregunta ¿Qué pasa con nosotros, que ya no nos quejamos, que ya no sentimos esa catarsis? ¿Será verdad que, para que recuperemos el sentido y nos despertemos de una vez, necesitamos un gobierno autoritario de derechas?

Pues lo estamos pidiendo a gritos.

domingo 5 de diciembre de 2010

Encuentros

La tarde se presentaba tranquila para Sandra, que ya había acabado su trabajo sobre macroeconomía y había recogido la cocina.

Fer llevaba una tarde de perro como no la había vivido en meses. Después de levantarse, comió de las sobras de la cena de la noche anterior (porciones de pizza amontonadas dentro de su grasienta caja, sin un sabor definido o, más bien, con varios sabores sin dedinir) y se fue a su cuarto a ver una serie. Su ducha llevaba echándolo de menos desde hacía casi una semana. Hoy no estaba siendo diferente.

Cuando se le pasó esa sensación de que quedaba algo por hacer y, tras constatar que se estaba aburriendo, Sandra abrió su facebook. Nada. Su tuenti. Nada. Su correo. El Facebook. El tuenti. Vistoenfb. - ... Menudo coñazo. ¿Por qué tenía que ser justamente ése fin de semana el escogido por todas sus amigas para irse a sus casas? ¿Porque ellas no tenían que hacer un trabajo de macroeconomía?... Visto así, era una buena razón para no quedarse en la ciudad. No es que San Sebastián no tenga nada los fines de semana pero el Pueblo es el Pueblo.

Su compañero de piso estaba encerrado en su habitación. Se oían gritos, golpes y diálogos en japonés. "Ya está otra vez viendo anime. ¿Será friki?". Abrió el IRC y se metió en una sala de chat. /Xandry21/. A esa hora de la tarde no habría demasiado moscón pervertido al que rechazar si se ponía pesado así que su nick de toda la vida estaría bien.

Fer llamó a Pantxo. Pantxo respondió con voz de cenicero. Fer le dijo, con su voz de posos del café, que se acercara al barrio, que echarían unas cervezas. La expresión de chicle a medio mascar de Pantxo ya le dio a Fer su respuesta. Aún así, añadió "Nah, otro día". "Vale, pues que te den por culo". "Otro a ti, agur". Lo raro habría sido que, después de la farra que se pegaron, aún estuviera lo sufientemente vivo como para coger el teléfono.

No se molestó ni en saber si su compañera de piso había vuelto de la biblioteca: se metió en internet a ver qué veía. "Chatea con gente de tu ciudad". Más que un anuncio parecía una señal. Click. Todo tíos. La mayor reunión de Oscar Mayer de la red, como en todo chat. "Bueno," pensó "el que busca encuentra". 78 participantes y no fue hasta la X donde encontró algo que sonara femenino (que no significa que lo fuera).

- Ola. qtal?
- bn y tu?
- no m quejo
- edd?
- 25. tu?
- uy, m ganas. jeje. yo 21.
- d dnd ers?
- d altsasu. xo vivo en donosti. tu?
- yo de donosti tb. 
- ah
- t aptece qdar a tomar algo? m aburro como 1ostra
- bueno, va. yo tp tnia nad mjor q acer.
- okas. nos vmos als 5y media en el Kursaal?
- vale. cmo t rconocere?
- llevo una camiseta del Viñarock y unos tejanos negros.
- oki. Aora tveo. Chao!!
>Xandry21 abandonó la sala. 21.abr.2011 _ 16:57:28

Por fin algo de movimiento. El culo de Sandra empezaba a tomar ya la forma plana de la silla que lo sostenía. Abrió el armario. Curiosamente, no tardó mucho en decidirse. Se pondría algo arreglado pero no demasiado. Tampoco sabría si iba a valer pena. Se fue al baño y ERROR: estaba ocupado. 

Toctoctoc 

- ¿Te queda mucho?
- Dame un respiro, acabo de entrar.
- Bueno, no monees mucho, que he quedado.
- Vaaale.

Al cabo de 7 eternos minutos, el baño estaba libre.

- ¿A dónde vas con esa chupa de cuero? y ... ¿te has peinado?
- ¿Qué pasa? - dijo el otro pagador del alquiler- he quedao con una chati. ¿Vas a salir?
- Sí, yo también he quedado. Y ya llego tarde. Te dejo.
- Venga, agur.

Fer se estaba dirigindo ya al lugar de la cita. No esta muy lejos pero tampoco quería llega después que la tal Xandry. No le gustaba que lo esperasen.

Después de la ducha, secador y la plancha del pelo, Sandrá dejó atrás el piso. Ella tampoco vivía muy lejos del Kursaal. Empezaba a hacer calor: quizá no habría hecho falta la chaqueta. "Bueno, sí, que luego refresca"

Cruzó el puente y siguió andando en dirección al Kursaal. "Creo que ya lo veo. Deber ser él. A ver... Sí".

Y llegó a su altura: camiseta del Viñarrock del 2008, tejanos que un día fueron negros y cha...queta de cuero...
-¡Tú!

Y era él.

viernes 19 de noviembre de 2010

Alta Velocidad - Baja Eficiencia

Por muy convencido que se esté de que el ferrocarril es el transporte más limpio, más seguro y más rápido está claro que existe por tierra, hoy en día, hay una limitación y son las infraestructuras. Falta haría que se invirtiera en la construcción y mejora de las líneas férreas lo mismo que se lleva invertido en carreteras y autovías. Con ello se conseguiría un país mucho más competitivo, vertebrado y menos contaminante. Lamentablemente, esa es una asignatura pendiente que llevamos arrastrando desde el primer septiembre de nuestra realidad como país.

Es muy triste que a estas alturas de nuestra Historia sigamos cayendo en los errores del pasado. Ante la entrada en funcionamiento de las nuevas líneas de ferrocarril Madrid - Cuenca - Albacete y Madrid - Cuenca - Valencia, Renfe se cubre de nuevo de gloria anunciando un servicio Toledo - Madrid - Cuenca - Albacete.

Por supuesto que la intención es buena: unir tres de las cinco capitales de provincia castellanomanchegas por ferrocarril de alta velocidad sin hacer trasbordos. Sin embargo, el hecho de que se tenga que pasar por Madrid para unir Toledo (82000 habitantes) con Albacete (169000 habitantes) y no haya (ya) una línea ferroviaria directa que una estas dos importantísimas ciudades en línea más o menos recta (aunque la vía que va desde Valencia hasta Extremadura y pasa por Albacete y Ciudad Real serviría para tal efecto con un par de adaptaciones) demuestra que hemos copiado de nuestros antepasados ese anacrónico, vetusto, disfuncional e inútil esquema de líneas ferroviarias radiales.

Es absurdo que un albaceteño tenga que subir a Cuenca y detenerse en Madrid para viajar a Toledo a una velocidad aceptable cuando la orografía de la llanura Manchega permite (sin hacer mucha obra más) conexiones tipo Toledo - Albacete y Ciudad Real - Albacete sin desviarse en demasía de la recta que las une.

Para más inri, es vergonzosa la situación ferroviaria que está sufriendo la Capital Imperial desde que entró en funcionamiento la línea de Alta Velocidad que la une a la Capital del Reino porque hace que una capital de comunidad autónoma como lo es la Ciudad del Tajo sólo tenga conexión por tren con Madrid. Por suerte, los toledanos (y visitantes) verán a partir de ahora otro nombre en las pantallas aparte del de "Madrid Puerta de Atocha" lo cual es una buena noticia ya que significará que se abre a ellos un abanico de nuevos destinos. Nuevos destinos los que también les fueron vedados cuando, al construir su ramal de alta velocidad, el que lo une a Madrid, no lo hicieron integrándolo en la ya existente línea Madrid - Ciudad Real - Puertollano - Córdoba - Sevilla (- Cádiz ) / Málaga. Así, la ciudad de las siete colinas habría pasado a estar conectada directamente con Andalucía, la provincia de Ciudad Real y también habría disfrutado de los servicios en dirección a Aragón y Cataluña (pasando también por ciudad fantasma de Yebes, en Guadalajara, otra parada de los AVE en territorio Castellanomanchego).

Llega la Alta Velocidad a Valencia pero para unirla, una vez más, con el centro geográfico (más o menos), económico (a la vista está), político y, desgraciadamente (digo desgraciadamente por lo simplista y reduccionista del modelo) cultural de nuestro país. Dos grandes ciudades como lo son ésta del Turia y Zaragoza, que son capitales de sus respectivas comunidades autónomas y tienen una considerable área de influencia administrativa y logística, no tienen una conexión directa de calidad y con tiempos competitivos. Por no hablar de la separación entre las dos principales ciudades peninsulares de los territorios de habla catalana: Valencia y Barcelona tienen una conexión ferroviaria que tarda, en estos momentos, lo mismo que se tarda en ir de Barcelona a Madrid a pesar del vínculo cultural que han tenido ambas capitales desde hace siglos.

Se dibuja de nuevo un panorama en el que, para ir de Albacete a Zaragoza en tren hay que pasar, obligatoriamente, por Madrid (duplicando la cantidad de kilómetros que hay que hacer respecto a si se va por carretera); para ir de Ciudad Real a Toledo, el ferrocarril no es una opción plausible; encontramos más cómodo y fácil ir de Valencia a Zaragoza pasando por Madrid y haciendo transbordo que yendo por la vía directa, amén de otros desmanes como el tour manchego que tienen que emprender los que quieran ir de Almería a Valencia siendo más rápido pasar por Murcia, el hecho de que no haya una línea directa Lleida - Girona sin pasar por Barcelona, la falta de otro ferrocarril que una las regiones de la cornisa cantábrica aparte del FEVE (que te permite ir de Bilbao a Oviedo en tan solo 12 horas) y un largo et cetera que hemos heredado de aquél Bienio Progresista y poco eficiente en cuanto a lo que se refiere al ferrocarril.



Otro día, si queréis, hablamos de los precios.

viernes 29 de octubre de 2010

Pasado_Estinteco_Passat_Past

A partir de ahora, las entradas antiguas de Aldea Global estarán alojadas en WordPress:

Ekde nun, la malnovaj skribaĵoj de Aldea Global estos arĥivataj ĉe WordPress:

A partir d'ara, les entrades antigues d'Aldea Global estaran allotjades a WordPress:

From now on, old posts from Aldea Global will be hosted at WordPress:


jueves 27 de mayo de 2010

Hablando en cursiva

(Este texto fue escrito hace un par de semanas pero parece que ahora viene a cuento).



Os voy a contar la historia de Xosé (por no decir "Josep", "Chosé" o

"Josetxu").  Xosé vive con su familia en una casa unifamiliar con
jardín y piscina en Lalín (por no decir que vive en Dènia, Àger o en
Altsasu). Él estudió economía en Jaén e hizo un máster en Múnic. Es
contable y trabaja desde hace 10 años en una empresa. Como podéis ver,
Xosé es una persona con estudios y que ha viajado y ha visto mundo.

Cuando se levanta por la mañana enciende la radio y oye las noticias
-en gallego (por no decir que las oye en vasco, catalán,  aragonés,
asturiano u occitano)-. Mientras su mujer se ducha, prepara las
tostadas. La leche para el café de su mujer tiene que ser baja en
lactosa. Xosé se asegura de haber cogido el envase correcto leyendo el
texto que, en gallego, figura en el reverso. Entretanto entra en la
cocina su hijo y lo saluda con un -poco efusivo- "bos días"  (por no
decir que decía "bon dia" o "egun on")

Su mujer se lleva al hijo al instituto. Xosé se va andando al trabajo
porque no le queda muy lejos de casa. De camino, se encuentra con el
señor Enrique, un antiguo vecino suyo. Charlan durante un rato de lo
que hizo el Dépor y de lo mal que lo tendrá en la copa del Rey. En
gallego.

En su trabajo, Xosé saluda a Rosa, la secretaria y a Marcial, un
compañero suyo. Los tres se van a desayunar al bar de enfrente. Hablan
entre ellos y con los camareros en gallego.

Vuelta a la oficina. A Xosé no le espera mucho trabajo hoy. Tiene que
llamar a algunos clientes y escribir algunos correos -en gallego- y
poner a punto una hoja de cálculo - aquí Xosé no usa el gallego porque
los números no hablan gallego (ni vasco ni asturiano ni esperanto ni
lengua alguna) pero su distribución de OpenOfice Calc estÁ en gallego.

A las 2, Xosé y sus compañeros se van a una sala anexa donde se comen
lo que ellos o sus parejas o sus padres les han preparado la noche de
antes. Allí se encuentran con Nacho e Isabel. Hablan con ellos en
gallego. Nacho es de un pueblo de Cantabria pero lleva 7 años en Lalín
-cosas del amor- y domina el gallego.

Esa tarde Xosé ha quedado con los del taller de teatro. Han adaptado
un monaje de «El Enfermo Imaginario» de Molière al gallego. Es muy
divertido. Ensayan hasta las 8 y Xosé se vuelve a casa.

En casa, su mujer está preparando algo para cenar y su hijo está
estudiando. Mañana tiene examen de gallego. Su mujer trabaja en una
agencia de viajes y le cuenta a su marido una anécdota que ha ocurrido
hoy con una clienta, la señora Rosalía. Le cuenta en gallego algo que
ha ocurrido en gallego.
Cenan viendo el Telexornal. Después ven "Pratos Combinados". Hace
varias semanas que no se pierden ni un capítulo.

Xosé milita en un partido político. Este año se ha presentado a las
generales como número uno de su circunscripción. Como el suyo es un
partido grande, ha sacado un escaño y toda la familia está muy
contenta. Se mudan a Madrid (que es donde está el nuevo lugar de
trabajo de Xosé, el Congreso de los Diputados).

Xosé se despide de Rosa, Marcial, Nacho, Isabel, del señor Enrique y
de su grupo de aficionados al teatro (Por suerte, Xaquín se sabe su
texto de memoria y podrá substituirlo.). Lo hace en gallego.

Unas semanas más tarde, Xosé entra a formar parte de una comisión
parlentaria. Es sobre un asunto de financiación pública de estos que
no salen ni en la tele. Lleva días preparándose su intervención no ya
por lo que quiere decir -que también, aunque lo tiene muy claro- si no
por el idioma.

Puede sonar raro pero, cuando se trasladó, Xosé podría llevar varias
semanas (o incluso meses) sin hablar en castellano y casi sin leerlo
ni esucharlo. Es una intervención relativamente fácil y no quiere
perder crédito frente a los demás grupos por no conjugar bien un
verbo, introducir algún calco del gallego o algún dicho popular que,
traducido no vaya a quedar bien. Desde hace unas semanas, el
diccionario de la RAE está presente en despacho y en su día a día en
la cámara baja.

 Cuando recuerda el derecho constitucional de todo español y española
a paticipar en la vida política en igualdad de condiciones, Xosé no
puede evitar que se le escape una sonrisa y piense «Sí, carallo. Pero
unos o tien mais fácil que outros.»

Le gustaría que, igual que ocurre en el Parlamento Europeo, en el
Consejo de Seguridad de la ONU o en las cumbres internacionales,
hubiera la posibilidad de que cada uno usara su lengua materna, que
son tan españolas como el castellano, almenos en las intervenciones
orales.

Claro que después de la polémica que se montó cuando Manuel Marín le
pidió a Joan Tardà que no se expresara en catalán en el hemiciclo,
cualquiera dice algo.

martes 17 de noviembre de 2009

Los Límites del Infinito

Este relato pertenece a Emilio Tejera Puente, tal y como se dijo en una entrada anterior.


La lanzadora de cuchillos apuntó las dagas con precisión, asiéndolas por la punta y concentrando la pupila en su objetivo. Se preparó para arrojarlos alrededor de la chica del traje de lentejuelas que le servía en este espectáculo de víctima. Las luces del escenario brillaban con todos los fulgores. El público, vestidos de traje y corbata ellos, y engalanadas ellas, casi todos de estirpe anglosajona, contenía la respiración.
Entonces, un grupo de soldados vestidos del riguroso traje militar indio, y de esta misma nacionalidad, entraron por una de las puertas laterales, y se dirigieron hacia allí.
La lanzadora de cuchillos detuvo su número. En realidad, y por un reflejo automático, los cuchillos falsos que debían salir de la tabla se mostraron ante el público. La columna de soldados se dirigía por un lado. Estaban a punto de ascender las escaleras que conducían hacia el escenario. En llegar hasta la posición donde se encontraba la lanzadora, a la que buscaban, tardarían tan sólo diez segundos, y transcurrido ese tiempo llegarían hasta allí y la degollarían. Ella se puso frenética a darle vueltas a la cabeza. No tenía mucho tiempo para pensar.
Esta es la historia de esos diez segundos...

* * *

Explicar nuestra condición es complicado. No me hago una idea precisa de cómo hacerlo. De hecho, al principio, cuando era joven, me parecía normal, incluso me preguntaba cómo era posible que los demás no entendieran lo que decía al referirme a ello. Para mí viajar en el tiempo era algo parecido a cruzar una habitación: simplemente avanzabas un paso, movías una puerta y ya estaba. Sin traumas ni transformaciones, sin movimientos bruscos y sin aspavientos. Tanto, que a veces no me daba cuenta de que lo hacía. Sólo estaba pensando en otra cosa, en otro momento, en otro lugar, y allí aparecía. Es algo tan sencillo como eso.
Luego fue cuando me empecé a dar cuenta del poderoso don que me había sido otorgado, y que se cernía intrigante a mi alrededor. Lo primero de todo debo explicar que no se trata ni mucho menos de una propiedad que reporte un poder universal. Viajar en el tiempo tiene sus reglas estables. Lo primero de todo es que vas envejeciendo mientras lo haces. Tomemos por ejemplo un tiempo de unos diez segundos de lapso. En ese periodo, puedes hacer un número limitado de desplazamientos por el tiempo. La cuestión no se refiere tanto a número de viajes (como he dicho, lo que es el viaje en sí mismo consiste tan sólo en un parpadeo de ojos), como en los años recorridos mientras tanto. Es decir, tú en esos diez segundos puedes marchar, vivir mil vidas, dirigirte a mil sitios, envejeces pero cuando retornas al origen del viaje en el tiempo te vuelves joven otra vez, tan sólo a lo mejor un segundo más viejo. Y así durante un largo rato. Pero no puedes caminar sin límites: llega un momento en que esos diez segundos pasan, y ya no puedes dar marcha atrás. En cierta medida, y para que nos entendamos, es como un zurcido. Tu vida siempre avanza en una sola dirección y sentido, por donde marcha la aguja: luego, lateralmente, tú puedes dar todas las puntadas que quieras, arriba y abajo, a derecha e izquierda, pero cuando vuelvas a la línea inicial, sólo puedes desplazarte hacia delante. No sé por qué ocurre de ese modo exactamente, pero lo cierto es que es así. También, en cierta medida, es como un lanzador de cuchillos: un cuchillo puede ser clavado sobre la tabla en un número infinito de posiciones. Pero esas posiciones están limitados por la extensión de la tabla, y también por el hecho de que no puedes dañar al individuo (normalmente una hermosa señorita) que se encuentra tumbado sobre la misma. Creo que este punto no está muy claro, pero algunos postulan que por cada unidad de tiempo que avances en tu vida, dispones del equivalente a mil veces para recorrer pasado y futuro, dirigiéndote a cualquier localización del espacio, antes de avanzar un paso más. Es decir que en esos diez segundos, tendríamos diez mil años como lapso posible de tiempo. Diez mil años para ser vividos, envejecer, rejuvenecer de nuevo, y volver a viajar, antes de que esos diez segundos pasen. Es mucho, pero no lo es todo. Esos son los límites del infinito.
Otra paradoja curiosa que me he encontrado a lo largo de mis viajes es que constituye un embuste eso que algunos han teorizado acerca de que es imposible alterar el presente a través de modificaciones en el pasado, puesto que estos cambios lo único que harían sería conducirnos a él. La realidad es que una circunstancia presente puede ser enmendada a voluntad como consecuencia de sucesivos viajes en el tiempo encaminados específicamente a modificarla. Pongamos por ejemplo la situación en la que me han encontrado: una chica ha vivido treinta años –pongamos en 1870-, durante los cuales ha realizado innumerables viajes en el tiempo (el equivalente a treinta mil años de vida, más o menos, según recordamos). Luego, llega un momento en que se nos presenta una situación angustiosa a esa edad de 30 años, en el año 1900: por ejemplo, esos diez segundos que tenemos antes de que un grupo de soldados hindis degollen a esa chica sobre el escenario. Esos diez segundos son para esa persona diez mil años de vida a través del tiempo que tiene para modificar su circunstancia presente para poder salvarse, y poder continuar envejeciendo hasta morir de una manera normal, a los 80 (lo cual ocurriría en el año 1950). Porque se supone que todos morimos. Eso dicen. No he encontrado a nadie que me lo haya aclarado.
¿Así que, qué hacer? Viajar. Viajar mucho. Pasar de habitación en habitación. Es tan sencillo como eso, abrir una puerta. También hay límites. Al igual que hay un número finito de localizaciones, y de habitaciones en una casa. En mi caso he comprobado que mi límite son cuatro mil años para atrás desde el momento de mi nacimiento, y veinte mil para adelante. ¿Dentro de esas limitaciones, entonces, qué es lo que hacemos? Pues lo dicho: viajar, viajar mucho. Puedes ser una princesa en Persia, un hombre santo en la India (aclaremos este punto: el sexo, los rasgos físicos y la edad inicial del momento en que realizaste ese viaje se conserva; toda modificación de tu cuerpo posterior, se elimina cuando retornas a tu tiempo presente), el lugarteniente de Ptolomeo en Alejandría, todo depende de dónde aparezcas, en qué tiempo concreto, y qué decidas hacer con él. Por supuesto no todos los viajes te llevan adonde quieres ni tienes todas las aspiraciones posibles, ni puedes conseguir que cada uno de los sitios a los que viajes eviten que ese grupo de soldados hindis acaben con tu cabeza en una cesta. Pero tienes diez mil años, ¡vamos!, es más que suficiente para, poco a poco, piedra a piedra, poner a tu favor las cosas. Algunos cambios requieren tan sólo unos pocos días –o meses- en tiempos alejados uno o dos días con respecto al tiempo referido. En otros casos, en cambio, paradójicamente, requieres de décadas de vidas en tiempos y lugares muy alejados de ti, de tu verdadero presente. Puede parecer que la acción de un hombre en la antigua Babilonia no tiene mucha influencia en lo que le ocurra a un turista espacial: pero quizás el metal del traje de astronauta y el de la daga del babilonio sean el mismo. Y una acción del babilonio sobre esa daga puede incidir en la seguridad del traje espacial. Conviene tenerlo en cuenta.
Me diréis, “qué terrible la soledad del viajero entre mundos”. No estamos tan solos. A fuerza de cruzar nuestros caminos, hemos encontrado a varios de los nuestros. Ninguno conocemos el origen de este don, ni hasta donde podemos llegar. Nos encontramos unos a otros en una inmensa madeja, ya sea en las épocas Tinder en el siglo XXXVIII o en la victoriana Inglaterra. Interaccionamos de vez en cuando: incluso yo he mantenido relaciones de amistad y he compartido sexo con otros de mi condición, pero para ser sinceros, es aburrido. Hemos visto todos tanto, lo hemos contemplado todo, que tenemos una visión muy parecida acerca de cómo es el mundo y de las cosas que en él te pueden suceder, o que tú puedes crear. Nos estamos convirtiendo en una especie aparte, si es que no lo éramos antes.
Y aparte de ellos, también se encuentran los guardianes del tiempo. No sabemos exactamente quiénes son: si fueron algunos de los nuestros que decidieron un día salirse del juego y quedarse permanentemente (por así decirlo) en la puerta de la habitación, o simplemente son personas se perdieron en la maraña espacio-temporal. Te los encuentras, como digo, en los umbrales, en los espacios perdidos entre las puertas del tiempo, si te detienes un momento a mirarlos tan sólo es espacio vacío, en general de colores ocres o apagados, como un lugar entre dos mundos. De vez en cuando esos guardianes te ayudan, o te preguntan qué tal va todo. En general constituyen gente, por su aspecto, bastante anciana y cansada. Quizá algún día yo acabe como uno de ellos.
Hay un aspecto de este asunto que me gustaría que terminarais de entender. Pero lo veo complicado. Se trata de la doble direccionalidad de este juego. Los viajes se dan hacia el pasado y hacia el futuro. Lo que hagas en el pasado, puede afectar a lo que venga después. Pero al mismo tiempo, lo que cometas en el futuro, también puede influir a lo que suceda antes. Comprendo que esto es difícil de aceptar: estamos acostumbrados a que el tiempo transcurra en una sola dirección, y argumentar lo contrario puede parecer una herejía. Ni yo mismo sé cómo explicarlo, ¿cómo iba a poder?¿Cómo le contaríais a un ciego el color rojo, cómo le explicaríais a alguien sin papilas gustativas el sabor dulce? Las pocas veces que lo he intentado, ha acabado en un balbuceo de palabras en torrente de mi boca, y en la incomprensión de los que me rodeaban. Así que no voy a intentarlo de nuevo. Lo único que puedo deciros es que esto es así, y que es verdad. Tampoco os sé proporcionar la explicación científica: yo solamente os voy comentando lo que me he ido encontrando al avanzar.
En este camino, solicitar indicaciones es de lo más complicado. En estas intersecciones que os he comentado antes, se encuentran los guardianes del tiempo, pero ni siquiera con estos -a pesar de su experiencia-, es sencillo. ¿Cómo preguntas a alguien de la Roma del siglo II cómo se llega a la América de los incas y aztecas?¿Alguien en el siglo XXIII conoce una mínima parte de las guerras suraustrales? Y también al revés ocurre lo mismo, es difícil preguntarle a alguien del siglo XIII sobre la Edad Antigua, cuando en realidad este concepto de división en edades no queda fijado hasta el siglo XVIII. También te tienes que enfrentar a la ignorancia de aquel tiempo y de la persona concreta con la que te cruces. Y qué decir de lo complicado que es encontrar orientación cuando aterrizas en un país del que desconoces el idioma, y donde puedes haber aparecido con una ropa y en una circunstancia que te resulten por completo desconocidas (como he dicho, no siempre se puede dirigir el sitio al que vas a viajar: en cuanto a las condiciones en que aterrizas, creo que tu propio mecanismo por instinto trata de hacerlas lo más cómodas y apropiadas posibles, pero eso no siempre funciona con acierto. Lo sé, puedo desmotrarlo). En definitiva, que en ausencia de mapas claros, sabiendo tan sólo que hay rutas más transitadas y encrucijadas de paso, sitios a los que se es más proclive a saltar justo después de otros sin que haya una explicación lógica –el año 1963 es una estación de paso casi obligada-, conseguir las mejores indicaciones posibles, el arte de obtenerlas y de esa manera orientar mejor nuestros pasos, es un requisito indispensable para sobrevivir. A mí de hecho se me conoce especialmente entre los míos por mi capacidad de obtener direcciones. Me he hecho leyenda por ello. Hemos hecho de estos aspectos nuestro particular modo de vida.
Os preguntaréis por qué preferimos enfrentarnos a este caos, en lugar de quedarnos tranquilamente en nuestro sitio. Lo primero de todo es que no es elegible. Con sólo girar la cabeza, puedes pasar de estarte preparando a cruzar un paso de peatones, a enconrarte contemplando con ropa de griego las pirámides. Pero aparte de eso, lo diremos: la eternidad (o la casi eternidad) es aburrida. Por eso preferimos meternos en líos: enredarnos en problemas, y luego montar enormes y enmarañados ovillos espacio-temporales para salir de ellos. A veces podemos cansarnos, e incluso liarnos, e incluso perder de vista el objetivo inicial. Pero no pasa nada, siempre hay tiempo. Eso es lo que siempre nos va a sobrar.
Y hablando de tiempo, ya han pasado diez segundos, ¿no? Depende de para quién, supongo. Quizás a vosotros os ha parecido más. Nunca consigo tener el reloj en hora. En todo caso, es hora de que volvamos al lugar inicial.

* * *

La lanzadora de cuchillos tenía las dagas en la mano. Entonces, aparecieron el grupo de soldados hindis. Sólo en diez segundos iban a llegar. Y en esos diez segundos muchas cosas pasaron.
Para empezar, las dagas esta vez no eran de atrezzo. Para cuando los soldados quisieron darse cuenta, cuatro de esos puñales habían sido disparados a la vez de manos de la lanzadora, habiendo acertado cada uno en el blanco. La lanzadora, mientras tanto, ascendía por la cortina, con una habilidad felina con los pies, para poderse propulsar y así volver a atacarles.
Luego, además, al lado de la lanzadora, se encontraba un artista de artes marciales, un mongol que había actuado justo antes de ella, y que se puso a golpear a algunos de los soldados, derribando a varios de un golpe.
Y para seguir, los miembros de una religión (que no existía la primera vez que los soldados entraron en esta sala) se abalanzaron contra los recién llegados en nombre de su diosa, que se parecía de manera extraordinaria a la lanzadora de cuchillos.
En medio de este revuelo, se formó un tumulto. Cayeron los focos, y se derrumbaron columnas. Pero la lanzadora se había escapado. Los diez mil años que tenía de margen le habían servido para escapar.
Entonces fue cuando volví.
Volví a mi tiempo, a la realidad que me correspondía, diez años antes. Pero esta vez era ligeramente distinta. Ya no llevaba puesto el traje de artes marciales. Y en lugar de encontrarmente (como lo había hecho antes de saltar) en un palacio de corte árabe, me hallaba encerrado en una mazmorra. Con las manos atadas a cadenas, y las rodillas en tierra. Se abrió una puerta. Entró un verdugo con un hacha. En tres minutos –unos ciento ochenta segundos- probablemente tendría tiempo suficiente para llevar a cabo lo que tuviera que hacer conmigo. Y al final de esos ciento ochenta segundos seguro que yo no lo iba a contar.
Pronto razoné lo que había ocurrido. Claro, era lógico. Le había echado una mano a mi amiga, y ahora, como consecuencia de ello, algo se había alterado en el futuro, y esa alteración (como he dicho que era posible) había modificado mi pasado hasta hacerlo radicalmente cambiar. Es lo que ocurre con nuestros trayectos: creamos madejas tan grandes, tan intrincadas, que es difícil que las que elaboren unos no se mezclen con las de los otros y deshagan lo que algunos han tardado tanto esfuerzo en crear. El que alguien consiga adelantar la consecución de un invento puede fastidiarle a otro la iniciación de una guerra. Son gajes del destino, problemas. Inconvenientes que todos nosotros tenemos que aceptar.
No pasa nada. Vislumbro con confianza el futuro, en forma de verdugo cuyo hacha, de filo apuradísimo, parece sonreír al poderme vislumbrar.
Tengo ciento ochenta mil años para poder alterar este mundo.
Será un bonito paseo el volverlo a intentar.

jueves 5 de noviembre de 2009

Autopista del Norte

Este relato forma parte de un reto literario aleatorio. Un sistema informático propuso las siguientes situaciones: "La historia tiene lugar dentro de diez años", "Alguien pregunta una dirección", "Algún personaje practica artes marciales", "La historia acaba en una mazmorra".

Juan Miguel Cano Castell "LudKubo" (http://vidacubica.wordpress.com/relatos-al-azar/el-trabajo-dignifica/) y Emilio Tejera Puente (Autor de "Cartago: El Imperio de los Dioses" [DeBolsillo] http://lalunatambiennosenvidia.blogspot.com/) también han participado en este reto.

El único victorioso en este reto...

...es el lector.



A pesar del largo viaje, estaba fresco como una rosa. El camino desde Málaga había transcurrido sin problemas. Sólo hicimos un par de paradas cortas. Después de hacer noche en Alicante, tuvimos un retraso por culpa de un accidente en la calzada. Siempre ocurren en tu carril. Aún así, siempre confié en que llegaríamos a tiempo a la boda. Íbamos ya por la provincia de Gerona y Perpiñán quedaba a pocas horas -pocas comparadas, sobretodo, con el trayecto que ya habíamos hecho.


Todo parecía ir a nuestro favor. Todo menos la situación. No iba solo en el coche. A mi derecha iba mi hermana Rosa. Mayor que yo por siete minutos. Detrás, Enrique José, amigo mío desde que estudiamos el color azul y el número 6, ex-novio de mi hermana y actual amante de mi vecina de en frente. No sé cómo pasó pero se acabaron metiendo los dos en un viaje de punta a punta de la península y en el mismo coche. Lo peor de todo es que yo estaba en medio.


-Joder, macho. Menudo calor... estoy sudando como un cerdo corriendo la maratón de Nueva York.
-Ya llegó el fino...
-¿Qué te pasa, Rosa? ¿Tú no te torras? -y repitió- ¿te...torras?
-Imbécil...
-Esos humos, nena... No me pedías finura el fin de semana que pasamos juntos en Ibiza el verano pasado...
-¡Enrique José Cortijo Molina! ¡me prometiste que no sacarías más ese tema! ¡Eres un cerdo y un inmaduro! y... ¡te odio!
-¿Ah, sí? Pues es un halago viniendo de Doña No Tengo Ningún Título.
-Mira, gilipollas, ser el campeón de España...
-... Tricampeón de España, si no te importa. -hizo especial énfasis en lo de “tri-”- ¿Tengo que recordarte también que participé en las olimpiadas de Rio de Janeiro hace tres años?
-...Ser el tricampeón de España de karate no te da derecho a comportarte como un niñato. ¿Me oyes?
-Te oigo. Te oímos todos. ¿Verdad, Miguel?
-A mí dejadme. Yo no sé nada, voy conduciendo.


Y así todo el viaje. Desde que salimos. Menos en el hostal. Ahí dormimos Rosa y yo en una habitación y Enrique... lo cierto es que no sé ni si Enrique durmió en el hostal.


Eran casi las cinco de la tarde cuando se me ocurrió desviarme un poco de la ruta y visitar la antigua colonia de Emporion. Ahora mismo, todo lo que hay son -a pesar de su envidiable estado de conservación- ruinas pero antaño fue una de las ciudades punteras en el comercio mediterráneo. En el complejo se podían adivinar los cimientos de muchas casas, la estructura del ágora y el templo de Asclepio. Nos bajamos y le pregunté a un pastor cómo llegar a la entrada principal del templo. Había oído que en él se encontraba (la réplica de) una estatua del dios griego de la Medicina muy bien conservada. El pastor me comentó que, como era de prever, la original estaba en el museo local y ya no eran horas de ir a visitarla. Lo que suele ocurrir cuando pasas por casualidad cerca de un monumento o de algo que vale la pena visitar y a donde no volverás en mucho tiempo o nunca: que está ya cerrado, que en esta época no abren o que ya no quedan entradas.


Anduvimos un buen rato por la zona. Las vistas eran preciosas. Me hubiera gustado vivir en un lugar así: rodeado de vegetación mediterránea y con vistas a la orilla del mar adornado todo con el sonido de las olas rompiendo contra la arena una y otra vez. Una y otra vez. Nos acercamos al complejo histórico. Efectivamente, no estaba en sus mejores días pero se notaba que se había hecho un importante esfuerzo por restaurarlo.


-Joder, macho. -saltó Enrique- Estoy recordando algo de este sitio que da miedo. - Rosa se agarró a mi brazo. Digamos que no es muy amiga de las historias de miedo y menos cuando está en un lugar que ella no conoce y está anocheciendo.
-¿Por qué lo dices? Es un paisaje digno de ver.- le respondí yo, aún embelesado con el batir de las olas, fingiendo ignorar al que me hablaba.
-No deberías preguntarlo. Tú eres el historiador.
-¿De qué hablais? - interrumpió mi hermana.
-Hablo de “el galeote fenicio”... - abrió mucho más los ojos y nos miró primero a Rosa y luego a mí.
-Sabes que todo eso son leyendas. - le dije, quitándole importancia a su afirmación.
-¿Que de qué estáis hablando? - interrumpió mi hermana de nuevo, agarrando mi brazo con más fuerza.
-Dicen los escritos -empezó Enrique- que a esta ciudad llegó un condenado a galeras de origen fenicio. Al parecer, el patrón de la nave donde había pasado los últimos tres años decidió liberarlo en esta ciudad. Cuando apenas llevaba dos días en libertad, un vecino lo acusó de haberle robado una gallina. A pesar de que él era inocente, los habitantes de la colonia recelaban de alguien que había sido un esclavo condenado a galeras y lo encerraron en una mazmorra en los sótanos del templo y nunca más se supo de él, excepto...
-¿Excepto...? - el interés de mi hermana por la historia crecía por momentos. No se puede negar que Enrique es un buen narrador.
-...Excepto porque dicen que aún hoy el galeote sigue ahí abajo, malviviendo. Sólo sale para cazar o pescar algo en medio de la noche. Nadie lo ha visto pero cuentan que algún arqueólogo inconsciente ha bajado a buscarlo y ninguno ha regresado. Una vez se encontró una grabadora de uno que se adentró en la mazmorra. En ella sólo se grabó un grito y las palabras isd khe tülaý, que se han interpretado como “¡te cacé!” - la cara de Rosa de convirtió en un poema. Un poema de los que transmiten desolación, sin apenas rimas, con métrica poco definida.
-¿Qué hacemos aquí, entonces? ¡¿Me lo podéis decir?!
-Venga, Quique, no la asustes. Sabes que nunca se pudo probar la autenticidad de esas grabaciones. No entiendo cómo puedes dar crédito a algo que sale en la tele más tarde de la una de la madrugada. -pero resultó que mis palabras no fueron tan convincentes para mi hermana como las de Enrique.
-Vámonos de aquí, Miguel, por lo que más quieras.
-Pero si no pasa nada. No te preocupes. Vamos a dar un paseo por entre las ruinas y nos vamos a ir. Será sólo un momento.


Llegamos al templo de Asclepio. Efectivamente, la entrada estaba presidida por el dios, barbado, semicubierto por una túnica y acompañado de una serpiente, su atributo más destacado a lo largo de la iconografía que lo representa. No esperaba menos esta vez.


-Venga, vamos a entrar. Esa puerta de madera no parece muy maciza. Apuesto a que al mínimo toque, se derrumba. ¿No sientes curiosidad, Historiador?
-Hombre, dicho así... no. No me he cruzado media península para acabar allanando un recinto cultural. Además, se está haciendo tarde. No quiero llegar al destino cuando esté amaneciendo.
-Exagerado...
-Ya vale. Te ha dicho que no y es que no. Vámonos, Miguel.
-Sí, Miguel, vámonos. No vaya a ser que se enfríe el té antes de que llegue la Señora Nesbitt.
-Mira, eh. Ya me tienes harta. Estoy hasta los mismísimos...
-...¿qué?
-¡¡Basta, chicos!! -zanjé- El que está harto soy yo. Ya que estamos aquí, vamos a entrar pero sólo unos minutos y luego nos vamos... ¡Y no va haber más paradas!.


Lamenté haberme mostrado tan vehemente pero mi paciencia había llegado a su límite. Enrique y Rosa no volvieron a dirigirse la palabra durante mucho rato.


Nos acercamos a la entrada del recinto. En efecto, la puerta no era nada del otro mundo. ¿Quién iba a querer saquear el templo de un dios cuya mitología no tiene ningún adepto hoy en día y donde no hay riqueza alguna? Correcto: La respuesta era “nosotros”. Los únicos tres mentecatos dispuestos a entrar echando la puerta abajo. Enrique dio buena cuenta de ella. Su corpulencia le da un aspecto de socarrón confirmado continuamente por sus palabras pero a veces te saca de un apuro. El tablón de madera cedió haciendo que cayera algo de polvo del techo. El interior estaba húmedo y oscuro. Entré yo primero, invitado por un gesto de la mano de Enrique. A mi vera, Rosa caminaba despacio, casi sin separar los pies y agarrada de mi brazo. Los comentarios de mi amigo habían causado en ella más mella de la que parecía a primera vista. El paso lo cerraba él mismo. A medida que avanzábamos, se nos iba secando la boca por culpa del polvo que caía. Al cabo de poco vimos que no sólo el techo se había visto afectado por el derrumbe de la entrada, el suelo, hecho de piedra, llevaba unos segundos temblando. Cuando atravesamos el vestíbulo, cayó bajo los pies de mi hermana un adoquín del suelo, directo al piso inferior. Ella se agarró a mí como si la que se caía hubiera sido ella. No se equivocó. En una fracción de segundo el resto de piedras de alrededor suyo siguieron el mismo camino. Rosa perdió un zapato y luego el equilibrio. Su cuerpo se precipitó hacia el hueco, ahora tan grande que nos hubiera engullido a todos. Yo logré sujetarla aunque eso me obligó a echarme al suelo. Enrique, que venía unos pasos por detrás, corrió a ayudarme. Cada uno la cogimos de un brazo y, aún así, se nos resbaló. No tuve voz ni para lanzar un grito, un “¡no!” ahogado y leve. La profundidad de mi mirada se fijo en un punto, en lo profundo de la oscuridad. Oscuridad con oscuridad enfrentadas. La nada con la nada. No lograba encontrar la sombra de mi hermana en este mundo de sombras.


-Hay que saltar -dije, decidido-.
-Estoy contigo.
-No, no hace falta. Quédate aquí por si me pasa algo. Es mi hermana. No puedo obligarte a que saltes tú también.
-Cállate, idiota.


Sin darme tiempo a tomar parte de nuevo en el diálogo, se puso en pie y saltó por la sima que ante nosotros se había abierto.


-Imbécil...


Justo después salté yo también. Estando abajo vi que Rosa y Enrique ya se habían puesto de pie. Rosa se apoyaba en el hombro de su ex-novio porque se había torcido el tobillo con la caída. Un adoquín más se desprendió del que ahora era nuestro techo. Por suerte no cayó encima de ninguno de nosotros.


-¿Qué vamos a hacer ahora, eh, imbéciles? ¿Es que estáis tontos? ¿No tenéis algo en vuestra cabeza que no sea serrín de alcornoque? ¿Quién me manda a mí? ¿Quién...?
-¡¡Ya basta!! ¡Te estás poniendo histérica!
-Callaos los dos. Mirad.


Frente a mí había una cámara oscura al fondo de la cual se veía algo de luz. Una luz tintineante. De una antorcha, quizá. El caso es que nos estaba llamando, nos atraía. Respondimos a su mensaje. Fuimos siguiendo el tenue fulgor que se colaba por los pasillos. Paso a paso, ahora con menos decisión que antes. Poco a poco, no fuera a ser que el suelo se volviera a abrir bajo nuestros pies.


Llegamos a una sala en la que sólo se podía encontrar una mesa de madera, una silla y unos huesos en el suelo. En efecto, la luz provenía de una antorcha sujetada a la pared. Rosa fue la primera en romper nuestro silencio:


-No me digáis que esos huesos...
-Sí. Yo también lo estaba pensando. ¿Qué cree el experto?
-Cuando leí la noticia, no vi escrito nada acerca de aquél arqueólogo. Es como si se hubieran llevado la grabadora y lo hubiera dejando aquí. Tal vez entonces era ya un simple saco de huesos. No me puedo creer que fuera auténtico.
-Ay mi madre... ¿dónde me habéis traído, ignorantes?
-Y eso no es todo -añadió Enrique-.
-La mesa...
-Sí, amigo, la mesa...
-¿Qué le pasa a la mesa?


Un trozo de carne medio putrefacta coronaba el único mueble de la estancia. Esta situado en el lado en el que estaba puesta la silla. “Aquí vive alguien y no hace mucho que ha pasado por aquí”, pensamos todos.


De pronto, hubo una corriente muy fuerte. La luz de la antorcha se extinguió como si la hubieran sumergido en agua. Todo permaneció oscuro durante unos segundos que se nos hicieron largos como días. Los tres nos juntamos mucho, espaldas con espaldas. El temblor no nos dejaba pronunciar una sola palabra, el miedo recorría nuestras mentes. Tuve el reflejo de cerrar los puños y apretarlos fuerte como si todo fuera a acabar si lo hacía. Alguien se acercó a nosotros a gran velocidad. Corriendo a grandes trancos, casi a saltos. Atravesó el umbral de un último salto y su cara se puso delante de la mía. No podía verla pero sentía su aliento en mi nariz, que ahora moqueaba; en mis ojos, que ahora se volvían vidriosos; en mi boca, que no dejaba de jadear. Espiró fuertemente, como si estuviera forzando una risotada. Habló, con una voz ronca:


-dosh khe tülaý!! dosh khe tülaý!!


Se hizo el silencio. Sólo Enrique acertó a pronunciar las que creía que iban a ser sus últimas palabras:


-Joder, macho... ya no llegamos a la boda.









FiN