Aldea Global 2 -Extended Version-
martes 20 de diciembre de 2011
Nuevo Testamento Z: Jesucristo ya es mayor
Está claro: Su historia empieza siendo él un niño. No es fácil localizar exactamente dónde nació pero, ya desde pequeño, dejaba maravillados a los ancianos con sus habilidades y, en menor medida, con sus discursos y enseñanzas (aunque, esto último, no se nota tanto en el caso del guerrero namekiano).
Después y, sin motivo aparente, la saga continúa siendo nuestro protagonista un hercúleo adulto recién acabada la pubertad. El personaje, en cuestión, es más alto, más fuerte y más impresionante, si cabe, de lo que era de niño. Aprende técnicas nuevas, viaja más, lo conoce más gente y consigue, a pesar de las traiciones y los obstáculos, vencer al mal en repetidas ocasiones.
En un momento dado de la historia, nuestro protagonista muere en circunstancias extremas y, atentos a esto, resucita de entre los muertos.
No sé vosotros pero yo lo tengo claro. A quien de verdad adoramos es, sin duda alguna, a Son Gokū quien, dicho sea de paso, ha resucitado más veces que Jesucristo y ha hecho más "milagros".
Sacad vuestra propias conclusiones.
martes 29 de noviembre de 2011
Esperpéntica Creación (o "Cómo va arraigando el Esperanto en Castilla - La Mancha)
martes 27 de septiembre de 2011
Claves para las Elecciones Generales del 20N2011
Normalmente, no hago grandes llamamientos pero, esta vez, la crisis económica, democrática y de valores está haciendo necesario que los Españoles y Españolas nos pongamos las pilas. No podemos funcionar a base de atentados islamistas y petroleros hundidos. Tenemos que despertar y tomar conciencia de nuestro entorno y de nuestra clase política porque, aunque os aburra y prefiráis ver «Mujeres, Hombres y Viceversa», «Las Joyas de la Corona», «Sálvame Deluxe» o «Acorralados», es el mecanismo por el cual podéis tomar (algo de) control sobre vuestras vidas (no mucho, tampoco) o dejar que os manipulen dando vuestro pueril consentimiento.
Ahí van:
El voto en blanco, el voto nulo y la abstención dificultan el acceso a escaños a partidos "pequeños" y facilitan bipartidismo.
Pero ¿qué alternativas quedan si no se quiere votar a
Dado que no hay circunscripción única, quizá quieras apoyar a partidos que se presentan en tu provincia o C.A. para qe tengan representación.
Votar a un partido minoritario no es tirar tu voto, siempre que este tenga representación en el Congreso de los Diputados.
Recuerda que las elecciones sirven para elegir la composición de las cámaras, no quién va a gobernar.
El próximo presidente (o presidenta) lo elegirá una mayoría (absoluta o relativa) de diputados y diputadas. Por eso hay que fijarse.
Votar a partidos de izquierdas le restará escaños al
El
Saquen sus propias
miércoles 5 de enero de 2011
Aturdimiento
Todo te da vueltas y te escuecen los ojos. Tu vista se nubla a ratos y sientes un hormigueo en la punta de los dedos. No puedes apartar la vista de una finísima grieta que hay en el techo. En tu mente, esa grieta se alarga por ambos extremos hasta el infinito, hasta dividir el mundo en dos.
Lo último que recuerdas es que fuiste a visitar a tu amigo Miguel porque es doctor en filología hispánica y querías consultarle unas dudas referentes a tu tesina. ¡Ya está! Estás sobre la pista... Esto debe ser su baño. «Sí - te dices a ti misma- este baño es muy masculino: cuhillas de afeitar, loción para después del afeitado, desodorante SportElit Marathon Edition... ¡Mierda!» Tu primera idea de lo que ha podido pasar es que Miguel te haya echado el polvo que lleva queriendo echarte desde que te matriculaste en su asignatura y que no pudo conseguir en tu fiesta de graduación. Te habrá puesto alguna droga en el vino y te habrá hecho lo que haya querido. Seguro que el muy mamón ha aprovehado la ocasión para encularte, ya ha comentado más de una vez que su novia no le dejaba...
Imposible. No has tomado vino. No has tomado nada y mucho menos nada en lo que se pueda echar alguna droga... que tú recuerdes. Tus bragas y tus pantalones parecen estar en su sitio y no notas ninguna sensación extraña en tu ano. Pobrecito,... ¡con lo bueno que es Miguel y lo bien que se ha portado contigo y vas lo acusas de algo tan cochino!
No crees haber estado inconsciente durante mucho tiempo. A través de la ventana (convenientemente abierta para airear olores) ves que el sol sigue donde estaba, evidentemente, no solo por como está la luz sinó porque la que se mueve es la Tierra. En cualquier caso sigue pareciendo mediodía. Te asomas por la ventana y ves, en el luminoso de una farmacia, que, efectivamente, no han pasado ni 10 minutos desde que entraste en el lavabo. Eso descarta muchas hipótesis paranoides.
Te alegras mucho al saber que no hay drogas por en medio. En tu familia ha habido algún que otro asunto turbio. Tu primo Paco murió de sobredosis. Se dejó los ahorros que sus padres tenían a plazo fijo para que pudiera ir a la universidad. Muchos creen que la única universidad a la que aspiraba a entrar era la de la Calle y así lo hizo. Tu hermana era otra que tal bailaba. Tenía la misma edad que Paco y se juntaba con sus amigos. Por suerte, se salvó de un cuelgue muy chungo que le dio una noche. Ella dice que vio la luz y literalmente la vio porque la atropelló una ambulancia que iba a atender a una emergencia. mientras ella cruzaba a lo loco por en medio de la avenida. Desde aquel día lo dejó todo (hasta a su novio bajista) y se metió en un convento. Ahora, el único polvo blanco que maneja es la harina para hacer buñuelos.
Espera... acabas de recordar algo que puede ir muy bien en este momento... ¡joder! el mazapán y el chocolate... ¡maldita inconsciente...!
Oyes llamar a la puerta
-¿estás bien, Carla? llevas casi un cuarto de hora ahí dentro...
-Un momento - te levantas y revuelves en el bolso hasta encontrar un estuchito. Lo abres y gritas - ¡ya mismo salgo, en cuanto me pinche la insulina!
martes 21 de diciembre de 2010
Retos. Relatos.
Españoles ¿sois idiotas?
HAY un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?
Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?
Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?
Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas?
En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿sois idiotas?
Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿sois idiotas?
Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿sois idiotas?
Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos.
Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.
Jesús Sanz Astigarraga
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jueves 9 de diciembre de 2010
Colores corporativos


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Hijos de la Gran ... Madre que los Matriculó
Aquí a lo mejor nos suena a lejano pero lo cierto es que en Gran Bretaña está volviendo el espíritu del 68, del "No a la Guerra", de las huelgas de Francia...
El Gobierno Británico ha decidido, entre otras muchas medidas igual de impopulares, incrementar sensiblemente las tasas de matriculación en las universidades que deberán afrontar los estudiantes a partir del próximo curso. Al rededor de £ 9000 (libras esterlinas, unos 10 743,1694 € en este mismo momento) deberán apoquinar los pobres infelices que se atrevan a entrar en un curso superior. Por supuesto que seguirán habiendo préstamos públicos para hacer frente a los gastos (ojo: "préstamos", que no becas, hay que devolverlos) pero el desembolso sigue siendo enorme.
En respuesta a ello, una multitud compuesta por estudiantes enfurecidos (y algún transeúnte despistado) ha iniciado una manifestación frente al parlamento mientras se celebraba el pleno en el que tenía que ser aprobada la polémica ley (Remember, remember, the 5th of november ) y, al margen de los actos violentos que se hayan podido cometer (y que, sin duda, la prensa magnificará), es algo loable. Me explico: en un mundo supuestamente democrático en el que debería primar la relación de servidumbre de los gobiernos hacia el pueblo, es de lo más sano que la gente se rebele ante tamaños gestos de caciquismo y ninguneo. Eso significa que saben lo que está pasando, que no los están engañando.
Pueden aprobar leyes así. Pueden empezar guerras injustas. Pueden condenar a morir de hambre a medio mundo... pero siempre sabrán que no es con su consentimiento.
Ante casos así, uno se pregunta ¿Qué pasa con nosotros, que ya no nos quejamos, que ya no sentimos esa catarsis? ¿Será verdad que, para que recuperemos el sentido y nos despertemos de una vez, necesitamos un gobierno autoritario de derechas?
Pues lo estamos pidiendo a gritos.
domingo 5 de diciembre de 2010
Encuentros
Fer llevaba una tarde de perro como no la había vivido en meses. Después de levantarse, comió de las sobras de la cena de la noche anterior (porciones de pizza amontonadas dentro de su grasienta caja, sin un sabor definido o, más bien, con varios sabores sin dedinir) y se fue a su cuarto a ver una serie. Su ducha llevaba echándolo de menos desde hacía casi una semana. Hoy no estaba siendo diferente.
Cuando se le pasó esa sensación de que quedaba algo por hacer y, tras constatar que se estaba aburriendo, Sandra abrió su facebook. Nada. Su tuenti. Nada. Su correo. El Facebook. El tuenti. Vistoenfb. - ... Menudo coñazo. ¿Por qué tenía que ser justamente ése fin de semana el escogido por todas sus amigas para irse a sus casas? ¿Porque ellas no tenían que hacer un trabajo de macroeconomía?... Visto así, era una buena razón para no quedarse en la ciudad. No es que San Sebastián no tenga nada los fines de semana pero el Pueblo es el Pueblo.
Su compañero de piso estaba encerrado en su habitación. Se oían gritos, golpes y diálogos en japonés. "Ya está otra vez viendo anime. ¿Será friki?". Abrió el IRC y se metió en una sala de chat. /Xandry21/. A esa hora de la tarde no habría demasiado moscón pervertido al que rechazar si se ponía pesado así que su nick de toda la vida estaría bien.
Fer llamó a Pantxo. Pantxo respondió con voz de cenicero. Fer le dijo, con su voz de posos del café, que se acercara al barrio, que echarían unas cervezas. La expresión de chicle a medio mascar de Pantxo ya le dio a Fer su respuesta. Aún así, añadió "Nah, otro día". "Vale, pues que te den por culo". "Otro a ti, agur". Lo raro habría sido que, después de la farra que se pegaron, aún estuviera lo sufientemente vivo como para coger el teléfono.
No se molestó ni en saber si su compañera de piso había vuelto de la biblioteca: se metió en internet a ver qué veía. "Chatea con gente de tu ciudad". Más que un anuncio parecía una señal. Click. Todo tíos. La mayor reunión de Oscar Mayer de la red, como en todo chat. "Bueno," pensó "el que busca encuentra". 78 participantes y no fue hasta la X donde encontró algo que sonara femenino (que no significa que lo fuera).
- Ola. qtal?
- bn y tu?
- no m quejo
- edd?
- 25. tu?
- uy, m ganas. jeje. yo 21.
- d dnd ers?
- d altsasu. xo vivo en donosti. tu?
- yo de donosti tb.
- ah
- t aptece qdar a tomar algo? m aburro como 1ostra
- bueno, va. yo tp tnia nad mjor q acer.
- okas. nos vmos als 5y media en el Kursaal?
- vale. cmo t rconocere?
- llevo una camiseta del Viñarock y unos tejanos negros.
- oki. Aora tveo. Chao!!
>Xandry21 abandonó la sala. 21.abr.2011 _ 16:57:28
Por fin algo de movimiento. El culo de Sandra empezaba a tomar ya la forma plana de la silla que lo sostenía. Abrió el armario. Curiosamente, no tardó mucho en decidirse. Se pondría algo arreglado pero no demasiado. Tampoco sabría si iba a valer pena. Se fue al baño y ERROR: estaba ocupado.
Toctoctoc
- ¿Te queda mucho?
- Dame un respiro, acabo de entrar.
- Bueno, no monees mucho, que he quedado.
- Vaaale.
Al cabo de 7 eternos minutos, el baño estaba libre.
- ¿A dónde vas con esa chupa de cuero? y ... ¿te has peinado?
- ¿Qué pasa? - dijo el otro pagador del alquiler- he quedao con una chati. ¿Vas a salir?
- Sí, yo también he quedado. Y ya llego tarde. Te dejo.
- Venga, agur.
Fer se estaba dirigindo ya al lugar de la cita. No esta muy lejos pero tampoco quería llega después que la tal Xandry. No le gustaba que lo esperasen.
Después de la ducha, secador y la plancha del pelo, Sandrá dejó atrás el piso. Ella tampoco vivía muy lejos del Kursaal. Empezaba a hacer calor: quizá no habría hecho falta la chaqueta. "Bueno, sí, que luego refresca"
Cruzó el puente y siguió andando en dirección al Kursaal. "Creo que ya lo veo. Deber ser él. A ver... Sí".
Y llegó a su altura: camiseta del Viñarrock del 2008, tejanos que un día fueron negros y cha...queta de cuero...
-¡Tú!
Y era él.
viernes 19 de noviembre de 2010
Alta Velocidad - Baja Eficiencia
viernes 29 de octubre de 2010
Pasado_Estinteco_Passat_Past
jueves 27 de mayo de 2010
Hablando en cursiva
martes 17 de noviembre de 2009
Los Límites del Infinito
jueves 5 de noviembre de 2009
Autopista del Norte
A pesar del largo viaje, estaba fresco como una rosa. El camino desde Málaga había transcurrido sin problemas. Sólo hicimos un par de paradas cortas. Después de hacer noche en Alicante, tuvimos un retraso por culpa de un accidente en la calzada. Siempre ocurren en tu carril. Aún así, siempre confié en que llegaríamos a tiempo a la boda. Íbamos ya por la provincia de Gerona y Perpiñán quedaba a pocas horas -pocas comparadas, sobretodo, con el trayecto que ya habíamos hecho.
Todo parecía ir a nuestro favor. Todo menos la situación. No iba solo en el coche. A mi derecha iba mi hermana Rosa. Mayor que yo por siete minutos. Detrás, Enrique José, amigo mío desde que estudiamos el color azul y el número 6, ex-novio de mi hermana y actual amante de mi vecina de en frente. No sé cómo pasó pero se acabaron metiendo los dos en un viaje de punta a punta de la península y en el mismo coche. Lo peor de todo es que yo estaba en medio.
-Joder, macho. Menudo calor... estoy sudando como un cerdo corriendo la maratón de Nueva York.
-Ya llegó el fino...
-¿Qué te pasa, Rosa? ¿Tú no te torras? -y repitió- ¿te...torras?
-Imbécil...
-Esos humos, nena... No me pedías finura el fin de semana que pasamos juntos en Ibiza el verano pasado...
-¡Enrique José Cortijo Molina! ¡me prometiste que no sacarías más ese tema! ¡Eres un cerdo y un inmaduro! y... ¡te odio!
-¿Ah, sí? Pues es un halago viniendo de Doña No Tengo Ningún Título.
-Mira, gilipollas, ser el campeón de España...
-... Tricampeón de España, si no te importa. -hizo especial énfasis en lo de “tri-”- ¿Tengo que recordarte también que participé en las olimpiadas de Rio de Janeiro hace tres años?
-...Ser el tricampeón de España de karate no te da derecho a comportarte como un niñato. ¿Me oyes?
-Te oigo. Te oímos todos. ¿Verdad, Miguel?
-A mí dejadme. Yo no sé nada, voy conduciendo.
Y así todo el viaje. Desde que salimos. Menos en el hostal. Ahí dormimos Rosa y yo en una habitación y Enrique... lo cierto es que no sé ni si Enrique durmió en el hostal.
Eran casi las cinco de la tarde cuando se me ocurrió desviarme un poco de la ruta y visitar la antigua colonia de Emporion. Ahora mismo, todo lo que hay son -a pesar de su envidiable estado de conservación- ruinas pero antaño fue una de las ciudades punteras en el comercio mediterráneo. En el complejo se podían adivinar los cimientos de muchas casas, la estructura del ágora y el templo de Asclepio. Nos bajamos y le pregunté a un pastor cómo llegar a la entrada principal del templo. Había oído que en él se encontraba (la réplica de) una estatua del dios griego de la Medicina muy bien conservada. El pastor me comentó que, como era de prever, la original estaba en el museo local y ya no eran horas de ir a visitarla. Lo que suele ocurrir cuando pasas por casualidad cerca de un monumento o de algo que vale la pena visitar y a donde no volverás en mucho tiempo o nunca: que está ya cerrado, que en esta época no abren o que ya no quedan entradas.
Anduvimos un buen rato por la zona. Las vistas eran preciosas. Me hubiera gustado vivir en un lugar así: rodeado de vegetación mediterránea y con vistas a la orilla del mar adornado todo con el sonido de las olas rompiendo contra la arena una y otra vez. Una y otra vez. Nos acercamos al complejo histórico. Efectivamente, no estaba en sus mejores días pero se notaba que se había hecho un importante esfuerzo por restaurarlo.
-Joder, macho. -saltó Enrique- Estoy recordando algo de este sitio que da miedo. - Rosa se agarró a mi brazo. Digamos que no es muy amiga de las historias de miedo y menos cuando está en un lugar que ella no conoce y está anocheciendo.
-¿Por qué lo dices? Es un paisaje digno de ver.- le respondí yo, aún embelesado con el batir de las olas, fingiendo ignorar al que me hablaba.
-No deberías preguntarlo. Tú eres el historiador.
-¿De qué hablais? - interrumpió mi hermana.
-Hablo de “el galeote fenicio”... - abrió mucho más los ojos y nos miró primero a Rosa y luego a mí.
-Sabes que todo eso son leyendas. - le dije, quitándole importancia a su afirmación.
-¿Que de qué estáis hablando? - interrumpió mi hermana de nuevo, agarrando mi brazo con más fuerza.
-Dicen los escritos -empezó Enrique- que a esta ciudad llegó un condenado a galeras de origen fenicio. Al parecer, el patrón de la nave donde había pasado los últimos tres años decidió liberarlo en esta ciudad. Cuando apenas llevaba dos días en libertad, un vecino lo acusó de haberle robado una gallina. A pesar de que él era inocente, los habitantes de la colonia recelaban de alguien que había sido un esclavo condenado a galeras y lo encerraron en una mazmorra en los sótanos del templo y nunca más se supo de él, excepto...
-¿Excepto...? - el interés de mi hermana por la historia crecía por momentos. No se puede negar que Enrique es un buen narrador.
-...Excepto porque dicen que aún hoy el galeote sigue ahí abajo, malviviendo. Sólo sale para cazar o pescar algo en medio de la noche. Nadie lo ha visto pero cuentan que algún arqueólogo inconsciente ha bajado a buscarlo y ninguno ha regresado. Una vez se encontró una grabadora de uno que se adentró en la mazmorra. En ella sólo se grabó un grito y las palabras isd khe tülaý, que se han interpretado como “¡te cacé!” - la cara de Rosa de convirtió en un poema. Un poema de los que transmiten desolación, sin apenas rimas, con métrica poco definida.
-¿Qué hacemos aquí, entonces? ¡¿Me lo podéis decir?!
-Venga, Quique, no la asustes. Sabes que nunca se pudo probar la autenticidad de esas grabaciones. No entiendo cómo puedes dar crédito a algo que sale en la tele más tarde de la una de la madrugada. -pero resultó que mis palabras no fueron tan convincentes para mi hermana como las de Enrique.
-Vámonos de aquí, Miguel, por lo que más quieras.
-Pero si no pasa nada. No te preocupes. Vamos a dar un paseo por entre las ruinas y nos vamos a ir. Será sólo un momento.
Llegamos al templo de Asclepio. Efectivamente, la entrada estaba presidida por el dios, barbado, semicubierto por una túnica y acompañado de una serpiente, su atributo más destacado a lo largo de la iconografía que lo representa. No esperaba menos esta vez.
-Venga, vamos a entrar. Esa puerta de madera no parece muy maciza. Apuesto a que al mínimo toque, se derrumba. ¿No sientes curiosidad, Historiador?
-Hombre, dicho así... no. No me he cruzado media península para acabar allanando un recinto cultural. Además, se está haciendo tarde. No quiero llegar al destino cuando esté amaneciendo.
-Exagerado...
-Ya vale. Te ha dicho que no y es que no. Vámonos, Miguel.
-Sí, Miguel, vámonos. No vaya a ser que se enfríe el té antes de que llegue la Señora Nesbitt.
-Mira, eh. Ya me tienes harta. Estoy hasta los mismísimos...
-...¿qué?
-¡¡Basta, chicos!! -zanjé- El que está harto soy yo. Ya que estamos aquí, vamos a entrar pero sólo unos minutos y luego nos vamos... ¡Y no va haber más paradas!.
Lamenté haberme mostrado tan vehemente pero mi paciencia había llegado a su límite. Enrique y Rosa no volvieron a dirigirse la palabra durante mucho rato.
Nos acercamos a la entrada del recinto. En efecto, la puerta no era nada del otro mundo. ¿Quién iba a querer saquear el templo de un dios cuya mitología no tiene ningún adepto hoy en día y donde no hay riqueza alguna? Correcto: La respuesta era “nosotros”. Los únicos tres mentecatos dispuestos a entrar echando la puerta abajo. Enrique dio buena cuenta de ella. Su corpulencia le da un aspecto de socarrón confirmado continuamente por sus palabras pero a veces te saca de un apuro. El tablón de madera cedió haciendo que cayera algo de polvo del techo. El interior estaba húmedo y oscuro. Entré yo primero, invitado por un gesto de la mano de Enrique. A mi vera, Rosa caminaba despacio, casi sin separar los pies y agarrada de mi brazo. Los comentarios de mi amigo habían causado en ella más mella de la que parecía a primera vista. El paso lo cerraba él mismo. A medida que avanzábamos, se nos iba secando la boca por culpa del polvo que caía. Al cabo de poco vimos que no sólo el techo se había visto afectado por el derrumbe de la entrada, el suelo, hecho de piedra, llevaba unos segundos temblando. Cuando atravesamos el vestíbulo, cayó bajo los pies de mi hermana un adoquín del suelo, directo al piso inferior. Ella se agarró a mí como si la que se caía hubiera sido ella. No se equivocó. En una fracción de segundo el resto de piedras de alrededor suyo siguieron el mismo camino. Rosa perdió un zapato y luego el equilibrio. Su cuerpo se precipitó hacia el hueco, ahora tan grande que nos hubiera engullido a todos. Yo logré sujetarla aunque eso me obligó a echarme al suelo. Enrique, que venía unos pasos por detrás, corrió a ayudarme. Cada uno la cogimos de un brazo y, aún así, se nos resbaló. No tuve voz ni para lanzar un grito, un “¡no!” ahogado y leve. La profundidad de mi mirada se fijo en un punto, en lo profundo de la oscuridad. Oscuridad con oscuridad enfrentadas. La nada con la nada. No lograba encontrar la sombra de mi hermana en este mundo de sombras.
-Hay que saltar -dije, decidido-.
-Estoy contigo.
-No, no hace falta. Quédate aquí por si me pasa algo. Es mi hermana. No puedo obligarte a que saltes tú también.
-Cállate, idiota.
Sin darme tiempo a tomar parte de nuevo en el diálogo, se puso en pie y saltó por la sima que ante nosotros se había abierto.
-Imbécil...
Justo después salté yo también. Estando abajo vi que Rosa y Enrique ya se habían puesto de pie. Rosa se apoyaba en el hombro de su ex-novio porque se había torcido el tobillo con la caída. Un adoquín más se desprendió del que ahora era nuestro techo. Por suerte no cayó encima de ninguno de nosotros.
-¿Qué vamos a hacer ahora, eh, imbéciles? ¿Es que estáis tontos? ¿No tenéis algo en vuestra cabeza que no sea serrín de alcornoque? ¿Quién me manda a mí? ¿Quién...?
-¡¡Ya basta!! ¡Te estás poniendo histérica!
-Callaos los dos. Mirad.
Frente a mí había una cámara oscura al fondo de la cual se veía algo de luz. Una luz tintineante. De una antorcha, quizá. El caso es que nos estaba llamando, nos atraía. Respondimos a su mensaje. Fuimos siguiendo el tenue fulgor que se colaba por los pasillos. Paso a paso, ahora con menos decisión que antes. Poco a poco, no fuera a ser que el suelo se volviera a abrir bajo nuestros pies.
Llegamos a una sala en la que sólo se podía encontrar una mesa de madera, una silla y unos huesos en el suelo. En efecto, la luz provenía de una antorcha sujetada a la pared. Rosa fue la primera en romper nuestro silencio:
-No me digáis que esos huesos...
-Sí. Yo también lo estaba pensando. ¿Qué cree el experto?
-Cuando leí la noticia, no vi escrito nada acerca de aquél arqueólogo. Es como si se hubieran llevado la grabadora y lo hubiera dejando aquí. Tal vez entonces era ya un simple saco de huesos. No me puedo creer que fuera auténtico.
-Ay mi madre... ¿dónde me habéis traído, ignorantes?
-Y eso no es todo -añadió Enrique-.
-La mesa...
-Sí, amigo, la mesa...
-¿Qué le pasa a la mesa?
Un trozo de carne medio putrefacta coronaba el único mueble de la estancia. Esta situado en el lado en el que estaba puesta la silla. “Aquí vive alguien y no hace mucho que ha pasado por aquí”, pensamos todos.
De pronto, hubo una corriente muy fuerte. La luz de la antorcha se extinguió como si la hubieran sumergido en agua. Todo permaneció oscuro durante unos segundos que se nos hicieron largos como días. Los tres nos juntamos mucho, espaldas con espaldas. El temblor no nos dejaba pronunciar una sola palabra, el miedo recorría nuestras mentes. Tuve el reflejo de cerrar los puños y apretarlos fuerte como si todo fuera a acabar si lo hacía. Alguien se acercó a nosotros a gran velocidad. Corriendo a grandes trancos, casi a saltos. Atravesó el umbral de un último salto y su cara se puso delante de la mía. No podía verla pero sentía su aliento en mi nariz, que ahora moqueaba; en mis ojos, que ahora se volvían vidriosos; en mi boca, que no dejaba de jadear. Espiró fuertemente, como si estuviera forzando una risotada. Habló, con una voz ronca:
-dosh khe tülaý!! dosh khe tülaý!!
Se hizo el silencio. Sólo Enrique acertó a pronunciar las que creía que iban a ser sus últimas palabras:
-Joder, macho... ya no llegamos a la boda.
FiN
